No hay días “típicos” para la Dra. Melinda Dunn, una médica de familia en Overland Park, Kansas. Por eso, Dunn no se sorprendió cuando una de sus pacientes, Marybeth de 57 años, llegó a su cita y le comentó que sentía un hormigueo en la piel y dolor en el lado izquierdo del rostro y cuero cabelludo que después se convirtió en una erupción cutánea con ampollas. También tenía un poco de fiebre y le dolía la cabeza. Marybeth pensó que era una reacción alérgica a un nuevo champú así que lo dejó de usar, pero no mejoró.

Como médica de familia, Dunn ayuda a pacientes de todas las edades y sectores sociales a llevar vidas más saludables y productivas. Dunn promueve la prevención y el bienestar y está capacitada para tratar una amplia gama de problemas de salud que van desde enfermedades crónicas como la diabetes, el asma y las enfermedades cardíacas hasta tratamientos agudos por lesiones y enfermedades aisladas y problemas mentales o conductuales.

El diagnóstico de Dunn para Marybeth fue culebrilla, una enfermedad muy dolorosa y potencialmente debilitante. Las personas que tuvieron varicela corren riesgo de tener culebrilla. Según los CDC, se estima que hay un millón de casos de culebrilla al año en los Estados Unidos y casi una de cada tres personas tendrá la enfermedad.

“Les recomiendo encarecidamente a todos mis pacientes sanos de 50 años o más que hayan tenido varicela vacunarse contra la culebrilla”, dijo Dunn. “Vacunarse puede ayudar a prevenir una enfermedad dolorosa”. Si alguien ya tiene culebrilla, como Marybeth, puede tratarse con medicamentos antivirales lo más pronto posible una vez que aparece la erupción.

La culebrilla no se contagia de persona a persona. Sin embargo, el virus que la causa puede transmitirse a otros a través del contacto directo con los fluidos de las ampollas que produce la enfermedad. El contacto con esos fluidos puede causar varicela en alguien que nunca tuvo la enfermedad o que no está vacunado. Una vez que las ampollas producen costras, la persona ya pasó el período de contagio.

“No se demore, llame a su médico de familia ya mismo si tuvo varicela y tiene más de 50 años. Vacúnese contra la culebrilla de inmediato y evite el dolor y la incomodidad de la enfermedad”, recomendó Dunn. “Estará contento de haberlo hecho”.