BEIJING, 30 de abril de 2020 /PRNewswire/ — Un reportaje de Chen Chao y Long Yun de Science and Technology Daily:

«El COVID-19 es la mayor crisis a la que el mundo se ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial», dijo el Sr. Zhou Weisheng, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Ritsumeikan, en una entrevista con Science and Technology Daily.

Sr. Zhou Weisheng, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Ritsumeikan (PRNewsfoto/Science and Technology Daily)

El Dr. Zhou considera que la propagación del COVID-19 es una prueba más de que vivimos en una comunidad con un futuro compartido en aras de la humanidad, con beneficios y riesgos comunes. Para alcanzar el objetivo de maximización de los beneficios y minimización de los riesgos se requiere cooperación internacional y apoyo mutuo, tanto para prevenir y controlar la pandemia, como para proteger la cadena industrial mundial.

La experiencia de China ha puesto alertado al mundo en relación con dos aspectos

Zhou señaló que desde el brote del COVID-19, los esfuerzos y el espíritu del pueblo chino, simbolizados por su espíritu de autosacrificio, perspectiva de la situación general y acciones coordinadas, han mostrado la fortaleza solidaria del pueblo chino, y permitieron que el mundo ganara un tiempo precioso para contener la propagación del COVID-19.

Al mismo tiempo, señaló el Dr. Zhou, los resultados estadísticos de China han alertado al mundo en dos sentidos.

En primer lugar, durante la lucha contra el COVID-19, China obtuvo datos patológicos de primera mano, que permitieron mantener al mundo bien informado acerca de la rápida propagación del COVID-19 por todo el planeta. En segundo lugar, China adoptó las medidas más estrictas para prevenir y controlar la situación, a saber, el confinamiento en las ciudades. Estas medidas drásticas, permitieron que el mundo se pusiera sobre aviso.

Con su experiencia de primera mano, China permitió que el mundo ganara un tiempo precioso para combatir el COVID-19

Los virus no respetan las fronteras nacionales y muchos países han experimentado enfermedades infecciosas en el pasado. El Dr. Zhou también hizo énfasis en las contribuciones de China al resto del mundo.

La primera de ellas es que permitió al mundo ganar tiempo para prepararse para afrontar el COVID-19. El laboratorio de Zhou Weisheng lleva a cabo investigaciones sobre las iniciativas políticas de diversos países desde el comienzo de la epidemia. Su equipo de investigadores se propone resumir la experiencia y las lecciones obtenidas mediante un análisis cuantitativo que permita una mejor prevención en el futuro.

En una detallada presentación sobre los resultados de sus investigaciones Zhou destacó que hay dos modos de brote. El Modo A (Área A) es el modo Crucero (como por ejemplo el crucero Diamond Princess, que se refiere a un brote rápido de la infección en áreas con alta densidad de población). El Modo B (Área B) es el modo Urbano (la ciudad de Wuhan en China, Italia, etc.). Desde el punto de vista del análisis estadístico, en el Modo A, el período de incubación desde la detección del primer caso de persona infectada hasta el brote de la infección es de aproximadamente siete días. En el Modo B, el período de incubación desde la detección del primer caso de persona infectada hasta el brote de la infección es de aproximadamente 30 días. Por eso es extremadamente importante la adopción de medidas decisivas antes de transcurrido un mes desde el descubrimiento del primer caso de persona infectada.

Según la línea cronológica de la lucha contra el COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud, el 31 de diciembre de 2019, la Comisión Municipal de Salud de Wuhan, en China, reportó una concentración de casos de neumonía en Wuhan, en la provincia de Hubei. Finalmente se pudo identificar un novel coronavirus. El 23 de enero de 2020, China adoptó una serie de medidas drásticas de prevención y control que estuvieron caracterizadas por el confinamiento de las personas en Wuhan. Ante una pandemia previamente desconocida, China no perdió ni un minuto e hizo todo lo que pudo para luchar contra el COVID-19.

Wu Zunyou, epidemiólogo jefe del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China, señaló que el 3 de enero China informó a la Organización Mundial de la Salud acerca del brote. Ese mismo día, China comenzó a proporcionar información a Estados Unidos acerca de la neumonía, de causa desconocida. A partir del 3 de enero, China estuvo informando regularmente a la OMS y a países y regiones relevantes acerca de la neumonía de causa desconocida. Wu también dijo que, el 12 de enero, China compartió oportunamente con la OMS y varios países las secuencias del genoma del novel coronavirus.

Como respuesta ante el COVID-19, China ha dado a conocer rápidamente información relevante, ha compartido experiencias y ha promovido la cooperación internacional en una forma abierta, transparente y responsable.

La cooperación entre China y Estados Unidos es la ‘mejor opción’ para todos

En el marco de ese escenario urgente, China no tenía experiencia previa sobre la cual basarse y tuvo que adoptar medidas de prevención y control con ensayos cuidadosos. Sin embargo, algunos países pudieron adoptar medidas a su manera tomando en cuenta la experiencia de China.

Estados Unidos tiene ahora la mayor cantidad de casos de COVID-19 en el mundo, con más de un millón de casos confirmados.

«Al ser el mayor país desarrollado del mundo, Estados Unidos debió haber guiado y apoyado al mundo en la prevención y el control eficaces sobre la base de la experiencia de China. Algunos países han subestimado la importancia de la experiencia de China en la prevención de la propagación del novel coronavirus», dijo el Dr. Zhou.

Él sinceramente espera que China y Estados Unidos puedan luchar contra el COVID-19 no solo por el bien de sus propios pueblos, sino también que puedan trabajar juntos para liderar al mundo, especialmente a los países en vías de desarrollo, a salir de las dificultades y sobreponerse a este catastrófico desafío.

«La determinación del origen y de la ruta de la infección del novel coronavirus requiere investigación científica y objetiva. La región donde se dio a conocer públicamente por primera vez información sobre la infección no es necesariamente el origen del novel coronavirus. Es posible que no se hayan dado a conocer otras áreas afectadas o que los pacientes en estas áreas hayan sido atendidos por enfermedades como la gripe. La búsqueda del origen del novel coronavirus debe estar apoyada por evidencia científica sólida e investigación intensiva. Todos los países del mundo comparten la misma responsabilidad», concluyó enfatizando el Dr. Zhou Weisheng.

Foto – https://mma.prnewswire.com/media/1162484/Zhou_Professor.jpg

FUENTE Science and Technology Daily