PEKÍN, 17 de febrero de 2021 /PRNewswire/ — La pandemia de COVID-19, que afecta a todos los países, ha puesto de relieve la forma en que China aborda un desafío global y su visión de un mundo mejor.

Siendo el primero entre los grandes países en contener el virus de manera efectiva y la única economía entre las principales en registrar un crecimiento positivo el año pasado, China ha estado a la vanguardia de la lucha global, convencida de que la COVID-19 no conoce fronteras y no puede ser derrotada sin trabajar en conjunto.

«Después de un año de dificultades, podemos entender más que nunca el significado de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad», afirmó el presidente chino Xi Jinping en su discurso de Año Nuevo el último día de 2020.

La pandemia impidió que Xi viajara al extranjero, sin embargo, el anterior fue un año atestado de diplomacia para el presidente chino. Tuvo 87 reuniones virtuales y llamadas telefónicas con líderes extranjeros y jefes de organizaciones internacionales, y asistió a 22 eventos bilaterales o multilaterales en modo «diplomacia en la nube», pidiendo solidaridad y cooperación para hacer frente a la crisis.

«El arma más poderosa» 

China, en particular su provincia central de Hubei y la capital provincial de Wuhan, se han visto muy afectadas por el brote de la COVID-19: cerca de 90.000 casos confirmados se han reportado en la China continental y más de 4.600 vidas se han perdido; los residentes de las regiones más afectadas han tenido que soportar semanas o incluso meses de confinamientos, mientras que personas de todo el país han cooperado a pesar de las restricciones de viaje, incluso durante las festividades del Año Nuevo chino; durante el primer trimestre de 2020, el producto interno bruto (PIB) del país tuvo una contracción interanual del 6,8 %.

Al priorizar la vida y la salud de las personas, China ha reducido en gran medida las vías de transmisión del virus, a pesar de los casos esporádicos que se han presentado durante el invierno. El exitoso control de la epidemia contribuyó a una rápida recuperación económica y a un crecimiento interanual del PIB del 2,3 % para 2020.

Entretanto, China está cumpliendo sus responsabilidades como país importante y está luchando hombro a hombro con el resto del mundo contra la amenaza compartida que supone la COVID-19 para la humanidad.

«La solidaridad y la cooperación son nuestra arma más poderosa para combatir el virus», afirmó Xi en un discurso en la inauguración de la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud en mayo.

«Esta es la lección fundamental que el mundo ha aprendido tras luchar contra el VIH/SIDA, el ébola, la gripe aviar, la gripe A (H1N1) y otras epidemias importantes. Y la solidaridad y la cooperación son una forma segura mediante la cual nosotros, los pueblos del mundo, podemos derrotar a este nuevo coronavirus», comentó a través de un enlace en video.

China organizó su mayor campaña humanitaria mundial desde 1949, ofreciendo asistencia contra el virus a más de 150 países y 10 organizaciones internacionales, y enviando 36 equipos médicos a 34 países en situación de necesidad.

En sus discursos en la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud, la Cumbre Extraordinaria China-África sobre solidaridad contra la COVID-19, la 12.ª Cumbre BRICS, la 27.ª Reunión de Líderes Económicos de la APEC y la 15.ª Cumbre de Líderes del G20, Xi prometió repetidamente hacer de las vacunas chinas contra la COVID-19 un «bien público global», accesible y asequible para personas de todo el mundo.

Y China está cumpliendo esa promesa al proporcionar vacunas a países como Camboya, Chile, Perú, Pakistán, Serbia, Hungría, Guinea Ecuatorial, Laos, México, Zimbabwe, la República Dominicana y Tailandia, la mayoría de ellos países en desarrollo.

«Nos sentimos muy honrados, y esto habla a viva voz sobre la relación entre nosotros y el pueblo de China«, expresó Emmerson Mnangagwa, presidente de Zimbabwe, la semana pasada al agradecerle a China por la donación de 200.000 dosis de vacuna.

Apuntando a un futuro mejor 

Además de ayudar a combatir la crisis de salud provocada por la pandemia, China está contribuyendo a la recuperación económica en todo el mundo y a la mejora de la gobernanza global en la era posCOVID-19.

Ya desde el mes de marzo, el presidente Xi hizo un llamado a las principales economías del mundo para que impulsaran la recuperación económica, en tiempos en que el coronavirus se estaba propagando rápidamente por todo el mundo.

«Quiero hacer un llamado a todos los miembros del G20 para que tomen acciones colectivas: recortar aranceles, eliminar barreras y facilitar el flujo sin restricciones del comercio», mencionó Xi en la Cumbre Virtual Extraordinaria de Líderes del G20 sobre la COVID-19. «Juntos podemos enviar una señal fuerte y restaurar la confianza para la recuperación económica global».

Dirigiéndose a la Cumbre del G20 celebrada en Riad en noviembre, pidió esfuerzos concertados de las principales economías para promover un desarrollo más inclusivo y mejorar la gobernanza global.

El presidente chino señaló que el G20, siendo un actor imprescindible en la lucha global contra la COVID-19, debiese estimular el multilateralismo, la apertura, la inclusión, la cooperación de beneficio mutuo, y mantenerse vigente en el tiempo.

«Debemos mantener nuestro apoyo a los países en desarrollo y ayudarles a superar los estragos causados por la pandemia», le expresó a otros líderes del G20″.

Xi resaltó que su país ha implementado completamente la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) del G20, por un monto que excede los USD 1.300 millones, para alivianar el peso de la deuda a los países pobres.

El G20 puso en marcha la DSSI en abril para apoyar a los países de bajos ingresos en sus necesidades de liquidez inmediata, permitiendo que los pagos de servicio de la deuda de los países más empobrecidos fueran suspendidos desde el 1 de mayo hasta el final de 2020. Posteriormente, la suspensión de la deuda se prorrogó otros seis meses hasta el 30 de junio de 2021.

Adicionalmente, China se ha fijado objetivos más ambiciosos para combatir el cambio climático e impulsar el desarrollo sostenible. Xi anunció en septiembre que el país se esforzaría por lograr el pico de emisiones de CO2 antes de 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060.

«La COVID-19 nos recuerda que la humanidad debe lanzar una revolución verde y actuar con mayor rapidez para crear una forma ecológica de desarrollo y vida», afirmó en un discurso en el Debate General de la 75.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Xi presentó otros objetivos en diciembre en la Cumbre sobre la Ambición Climática para conmemorar el quinto aniversario del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Según indicó, para 2030, China reducirá sus emisiones de dióxido de carbono por unidad del PIB en más del 65 % respecto del nivel de 2005, incrementará el porcentaje de combustibles no fósiles en el consumo de energía primaria en alrededor del 25 %, aumentará el volumen de reserva forestal en seis mil millones de metros cúbicos respecto del nivel de 2005 y, además, llevará su capacidad instalada total de energía eólica y solar a más de 1.200 millones de kilovatios.

El mundo está viendo cambios profundos propiciados por la COVID-19. China, mientras enfrenta el desafío a nivel nacional, asume además mayores responsabilidades para hacer del mundo un lugar mejor después de la crisis.

Artículo original:aquí.

Video: https://www.youtube.com/watch?v=BL9kiDlb13s

 

FUENTE CGTN