LONDRES, 24 de mayo de 2021 /PRNewswire/ — Una firma contable que se especializa en trabajar con expatriados estadounidenses encuestó a 3.100 ciudadanos de los Estados Unidos que viven en el extranjero y encontró que el 18 % estaba considerando seriamente renunciar a su ciudadanía, mientras que el 4 % ya estaba haciendo planes para esto. El informe también encontró que el 69 % consideraba que ellos no deberían tener que pagar impuestos estadounidenses mientras están viviendo en el extranjero. Las preocupaciones con los complicados procedimientos de presentación de declaraciones y los problemas bancarios en el extranjero demuestran ser motivos de insatisfacción con el sistema de impuestos de los Estados Unidos.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos estima que 10 millones de estadounidenses viven fuera del país, incluidos directivos de corporaciones multinacionales. Se espera que este número siga creciendo debido al incremento de políticas de trabajo desde casa y a la falta de representación que los estadounidenses sienten con su gobierno.

La mayoría de naciones utiliza un sistema de impuestos basado en la residencia, en el que los expatriados deben pagar impuestos en su país anfitrión. Sin embargo, los expatriados estadounidenses también tienen que pagar impuestos al Gobierno de los Estados Unidos sobre los mismos ingresos debido a la tributación basada en la ciudadanía de ese país. El Gobierno de los Estados Unidos tiene medidas para ayudar a evitar la doble tributación, pero todos los expatriados aún deben presentar una devolución anual, y muchos aún tienen que pagar una cuota tributaria en los Estados Unidos.

«Durante los últimos años, hemos visto más y más ciudadanos estadounidenses renunciar a su ciudadanía», comentó Micha Emmett, directora ejecutiva de CS Global Partners, una empresa que se especializa en ayudar a los clientes a obtener la segunda ciudadanía. «Debido a la pandemia, la cantidad está creciendo más rápidamente. Los estadounidenses ahora están aprovechando su doble nacionalidad para renunciar a su ciudadanía de los Estados Unidos. Pero, quienes no pueden acceder a ese lujo, están optando por soluciones mucho más rápidas que naturalizarse en otro país y que no requieren de viajes para su obtención, tal es el caso de la ciudadanía por inversión».

Los programas de ciudadanía por inversión les permiten a las personas obtener la ciudadanía de un país a cambio de realizar inversiones calificables. Este concepto se originó en las islas caribeñas de San Cristóbal y Nieves y, en la actualidad, el país ostenta el programa más antiguo en el mundo. Sus décadas de éxito han llevado a que el programa sea denominado el «Estándar Platino» de la industria.

«Es muy probable que el proceso tarde menos de tres meses y es una solución para muchos estadounidenses que desean un mejor servicio de salud y un estilo de vida más cercano a la naturaleza y con un aire más limpio. Su proximidad a los Estados Unidos y el hecho de que el tipo de cambio de la moneda nacional esté vinculado respecto al dólar estadounidense, son también grandes beneficios», agregó Emmett.

Después de que los solicitantes invierten en la opción del popular Fondo de Crecimiento Sostenible (SGF), desbloquean una gran cantidad de beneficios como viajes sin visa o con visa a la llegada para casi 160 destinos y una posibilidad vitalicia de vivir y trabajar en el país. Lo que es más importante, los inversionistas y sus familias obtienen una ciudadanía que se puede heredar a las generaciones venideras. Los interesados en convertirse en ciudadanos de San Cristóbal y Nieves pueden aprovechar la oferta por tiempo limitado que ofrece el SGF, que les permite a familias de cuatro personas obtener la ciudadanía por USD 150.000 en lugar de USD 195.000.

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FUENTE CS Global Partners